
Nació en Barquisimeto, Estado Lara
(Venezuela) en 1948, Licenciada en
Letras, Ph.D. en Literatura
Latinoamericana. Profesora
investigadora de la Universidad de
Los Andes.
Publicaciones

“La
crónica literaria en tres escritoras
latinoamericanas”. Ensayo.
Diálogos Culturales: Historia,
Ética, Arte y Literatura
(Mérida, Eds. Niria Suárez y Ana
Hilda Duque/ CDCHT-ULA/ Archivo
Arquidiocesano de Mérida (AAM),
Grupo de Investigación y Estudios
Culturales de América Latina (GIECAL),
2005. 116-134). “La mujer en la
literatura venezolana”. Antología.
Canto, a Bilingual Review of Latin
American Literature
(San Francisco State University
(1994): 122-143).
La literatura infantil en el
Preescolar.
Crítica y Antología (Mérida, Consejo
de Estudios de Postgrado y Consejo
de Publicaciones de la Universidad
de Los Andes, 1991). “El placer de
las palabras.” Ensayo, en Revista
Actual 20 (Mérida, DIGECEX,
(1991): 82-88). “Motivos de Martí.
La infancia como frustración y
creación.” Ensayo. Actual
21 (Mérida, DIGECEX (1991): 45-58).
Tiene inédito:
“Mujer y prensa: una tradición por
recuperar”.
Venezuela 2006: escritoras
latinoamericanas y del caribe.
Ensayo. Publicación de la
Universidad de Pittsburg y la
Universidad Católica Andrés Bello,
próxima a editarse en diciembre
2007.
"Una
deliciosa obsesión:
las crónicas de cine lernereanas".
Ensayo. Publicación solicitada para
las memorias del VI Encuentro de
Investigadores de la Literatura
Venezolana y Latinoamericana
(Previsto para noviembre de 2007).
Muestra
Literaria

LA MODERNIDAD EN LAS CRÓNICAS
GINECOLÓGICAS DE ELISA LERNER
¿Se
hundieron? ¿Desaparecieron en un
naufragio de océanos? Las sirenas-
algunos años ha- con dominical
insistencia remanifestaban, en las
aventuras ya no tan marinas de un
casi jubilado navegante de nombre Popeye. Nosotras teníamos compasión
por esas mujeres a medias. No
llegamos a entender que las
lentejuelas sin alegrías que eran
las escamas, no cubrían tan sólo la
cintura y el sexo de esas rubias
damas del mar. Todas las mujeres
–todo el sexo femenino: todo el
destino femenino- estaba cubierto
(¡recubierto!) por las ciegas y
torpes costras.
Elisa Lerner
Elisa Lerner, pertenece a la
generación de venezolanos de los
años 60 fundadores de la literatura
actual en Venezuela. Al igual que en
el resto de América Latina, la
década de los sesenta marcó en este
país el surgimiento de nuevos retos
y desafíos a nivel político, social
y cultural. La caída del régimen del
dictador Marcos Pérez Jiménez en el
año 1958 significó para el grupo de
intelectuales de la época asumir el
proceso modernizador del país. Son
años cruciales para la
reconstrucción nacional, para la
recuperación de los derechos
civiles, para la generación de
proyectos culturales al cual se
incorporan con un nuevo aliento.
De este contexto asoma la producción
literaria de Elisa Lerner
convertida ya en marca indeleble
cuando se habla de escritura
femenina contemporánea y,
particularmente, de la escritura de
crónicas literarias en Venezuela.
Deseo destacar en esta oportunidad
Crónicas Ginecológicas por
ser una de sus obras donde con mayor
precisión y claridad se observa el
proceso de modernización venezolana.
En una entrevista que me concediera
la autora, Lerner señala que ella no
hace historia, ni tampoco crónica
urbana “como dicen que yo he hecho.”
Se refiere a la recepción crítica de
su obra donde se le señala como
historiadora y como cronista urbana,
atributos que no acepta. Sin
embargo, una lectura detenida de su
obra demuestra lo contrario: Elisa
Lerner hace historia en cuanto
reconstruye etapas de la vida del
país en un afán integrador de la
memoria del pueblo venezolano. E,
inevitablemente, es una cronista
urbana que ve desmoronarse una
ciudad con sus habitantes y sus
íconos culturales, como se puede
apreciar en sus Crónicas
Ginecológicas. Elisa es la
cronista testigo y la cronista
protagonista de la modernidad
venezolana en diálogo constante con
un contexto internacional como puede
leerse en la mayoría de sus textos.
Sus crónicas, recogidas en libros,
aparecieron publicadas por primera
vez en la prensa venezolana a partir
del año 1958. Estos libros son en
orden cronológico: Una sonrisa
detrás de la metáfora (1969);
Yo amo a Columbo o la pasión
dispersa (1979); Carriel para
la fiesta (1997), una
reescritura de Carriel número
cinco (homenaje al costumbrismo); En
el entretanto (2000); “Así que
pasen cien años” (2001), crónica de
la historia político-social-cultural
del siglo XX venezolano; Homenaje
a la estrella (2002).
CRÓNICAS GINECOLÓGICAS
(1984)
Al transitorio, pero a veces, tan
espléndido domicilio en la tierra
es, acaso, el contemporáneo y
libertador argumento del que he
querido dar cuenta en las “Crónicas
Ginecológicas”
Elisa Lerner
Venezuela no ha escapado a la pasión
forjadora del imaginario
metropolitano. Y en esta oportunidad
es la escritora, Lerner quien,
críticamente, por su condición de
mujer e intelectual, adjetiva
-desde el título mismo- a la
crónica como género literario. Así,
ofrece su estilo, su modo personal,
su mirada, desde su condición de
narradora.
Lerner
se presenta como testigo y como
protagonista de los eventos. Como
testigo, el sujeto de la enunciación
se convierte en el informante que
documenta de primera mano los
hechos. Como protagonista, la
autora se convierte en la
protagonista de sus propias
disgresiones textuales. Hay un
desplazamiento de la preocupación
central del texto hacia la reflexión
del autor que se ocupa de su propia
identidad como cronista o como
sujeto de una determinada
sensibilidad y pericia culturales. (Bencomo
36-7) Lerner concuerda en este
particular con Rosario Castellanos
y Elena Poniatowska, entre otras
escritoras latinoamericanas que se
han dedicado a la escritura de
crónicas.
En efecto, Lerner genera un tipo de
mirada que despliega sobre su
materia primaria: la ciudad, los
personajes típicos, el suceso de
moda, etc. Registra la realidad
cotidiana en algunos sucesos más o
menos memorables de la vida
citadina, como el cambio progresivo
de la ciudad caraqueña de principios
de siglo que da paso abruptamente a
la modernidad. Bajo su óptica
desfilan “la muerte de la
apacibilidad de la ciudad pequeña”;
la desaparición de los anchos
zaguanes de las casas caraqueñas; la
desaparición de los patios
interiores, de los jardines
fragantes. (“Un dócil rumor de
máquinas Singer”47)
El libro, estructurado en 29
crónicas, destaca principalmente la
construcción del imaginario femenino
a través de la radio, el cine, la
televisión. Actrices del cine
estadounidense como Shirley Temple,
Gloria Swanson o las voces
latinoamericanas de Celia Cruz,
Daniel Santos, Mirla Castellanos,
Armando Manzanero, entre otros,
aparecen en estas crónicas con un
contenido más profundo de lo que
superficial y aparentemente denotan.
Se sirve de ellos para exponer sus
propias ideas sobre la mujer y el
entorno social-histórico que la
acompaña, así como el intento de
emancipación femenina en los campos
laboral, y sentimental.
Elisa Lerner aquilata la
transformación de la mujer en el
panorama de la historia y la cultura
en Venezuela. Ella realmente marca
-como bien señalan las autoras Ana
Teresa Torres y Yolanda Pantin- los
cambios de la mujer en la sociedad
venezolana y, ella misma, se
convierte en un hito en la historia
literaria cuando con sus crónicas
“entra en lo cotidiano para escribir
su metafísica, intentando una
lectura del país a través de sus
máscaras, sus mitos, sus
identidades.” (85)
Atadas a un tiempo histórico
determinado -los años cuarenta y
cincuenta- las Crónicas
Ginecológicas ofrecen una visión
muy precisa del papel de la mujer de
entonces. Inmediatamente a la muerte
de Gómez, comienza un nuevo periodo
para los venezolanos. En el caso de
las mujeres, son los años en que se
rebelan e irrumpen en el campo
masculino. Así, se acercan al
periodismo y se convierten en
reporteras; fundan revistas
literarias; organizan una editorial
femenina llamada “Agrupación
Cultural Femenina” en donde
aparecen los primeros libros de
Enriqueta Arvelo e Ida Gramcko,
ambas poetas y cronistas. (“Zona
oscura de la liberación femenina.”
183). El ambiente de una aparente
libertad después de los años de la
tiranía gomecista rompe el dique que
represaba la expresión femenina, es
así que salen a la calle a
trabajar, se afilian a los partidos
políticos, reviven su papel de
conductoras sociales a través del
magisterio, fundan grupos de mujeres
activistas sociales que luchan por
los derechos civiles de la mujer, en
suma, participan activamente en el
proceso de reconstrucción nacional.
(Russotto 128-9)
El imaginario venezolano en diálogo
con un contexto internacional como
el del cine norteamericano, se
privilegia casi siempre en todas sus
crónicas y, especialmente, en
éstas. Las figuras femeninas de
este cine son utilizadas, tanto para
crear una sutil ironía sobre la
sociedad estadounidense, como para
mostrar las estrategias de la
feminidad en ese tipo de sociedad.
Señala Lerner en una de sus
crónicas, que en las películas de
los años 30, la mujer triunfa en el
mundo de los espectáculos o el de la
literatura, pero en ese rotundo
éxito va implícito el castigo de la
soledad. Y con ironía continúa
diciendo que la triunfadora
cinematográfica es, como una
melancólica viuda de sí misma:
porque ningún hombre compartiría la
afirmación femenina en el acto de
escoger su camino. (“Domesticidades
peligrosas” 97) Argumento
interesante que pone de relieve la
actitud machista del cine de los
años 30 vetando tácitamente a la
mujer que desea realizar sus deseos
fuera del ámbito doméstico, como se
pudo ver en algunas películas como
Morning Glory (1933). En ella
la actriz debe escoger entre su
realización como actriz de teatro o
el amor, y opta por lo primero aún a
costa de perder el amor.
***
En Crónicas Ginecológicas se
observan algunas características en
cuanto a la práctica discursiva, el
humor y la conciencia del lenguaje.
En Lerner -al igual que la de
muchas escritoras hispanoamericanas
de los últimos años- la escritura
está impregnada de la sátira. Este
género literario –originalmente en
verso o en prosa- de carácter
polémico, crítico-moralizador o
irónico, tiene como objeto la
representación de la realidad
cotidiana en alguno de sus infinitos
aspectos: los defectos de los
hombres, los vicios de los ricos,
los sucesos más o menos memorables
de la vida, etc.
Al referirse al hombre de este
país, por ejemplo, Lerner despliega
una sutil ironía cuando dice que “el
mundo del hombre es una pavorosa
-masculina- soledad”. (“El machismo
venezolano: metáfora de la soledad”
83) aun cuando conviva con una
constelación de mujeres y donde
ellos representan el protagonismo
mayor. Heredado machismo del
dictador mayor de las primeras
décadas del siglo XX venezolano, los
hombres apuestan por la convivencia
en un bar al cual han erigido en su
“orgulloso viril ghetto” (83).
Frente a esta realidad masculina,
Lerner contrapone la imagen de la
mujer poeta -“genero literario de la
soledad máxima”- quien utiliza la
escritura para darle “metafísica
jerárquica a una cotidianidad
femenina, cerradamente doméstica,
que tiene al hombre lejos: en el
exilio de los bares” (84).
El uso del humor complementa el
cuadro de la sátira que utiliza la
escritora como arma contra lo que
desea resaltar, hacer sonreír en sus
crónicas con “una sonrisa detrás de
la metáfora” porque su crítica,
lejos de ser ácida, ofrece una
negociación, un acuerdo entre lo
crítico y lo gracioso, propio de la
sátira. Ha sido llamada
cariñosamente “la sádica ilustrada”
por sus colaboraciones al periódico
El Sádico Ilustrado,
compañera de muchos escritores que
utilizaron el “sadismo” como una
manera de divertirse, pero que
constituyó la construcción de una
nueva conciencia social en el
contexto venezolano por su crítica
mordaz.
El lenguaje de Crónicas
Ginecológicas manifiesta una
gran conciencia estética, su mayor
preocupación. Así lo señala en la
entrevista mencionada anteriormente:
“en cada crónica intento hacer una
crónica literaria. Escribo cuidando
el lenguaje, es como un bordado, un
crochet idiomático.” Aunada a su
preocupación por el lenguaje, Lerner
al mismo tiempo lo desacraliza en
esa casi voluptuosa e irónica
voluntad con la que pone al
descubierto los hechos, casi como
una estrategia que le permite como
intelectual no conformista, una
cierta libertad de expresión.
La participación protagónica de la
mujer en el proceso democrático
venezolano coloca a Lerner como
testigo de una época y como
protagonista de los cambios que
experimentaron las mujeres
venezolanas en la década de los 40 a
los 50. Es la primera escritora que
las ubica dentro del proceso de
modernización como figura clave en
el desarrollo del país que abre sus
puertas a la fuerza incontenible de
los cambios. La función de la mujer
en la sociedad, por ejemplo, sin
descartar esa sublime ironía, a
veces cargada de erotismo, que la
alcanza muy sutilmente como
protagonista de la ciudad de
Caracas, en lucha constante para
concertar sus propios espacios. Y
allí reside la originalidad de
Lerner en relación con la
tradición de cronistas venezolanos:
haber sido la primera escritora
venezolana que habla de la situación
de la mujer de una manera como nunca
antes se había hablado antes.
Mientras en el trasfondo de la
narrativa de Lerner se reconstruye
la historia de la mujer venezolana
en el proceso de modernización,
ella, la autora como testigo y
protagonista, se construye a sí
misma.
Hasta aquí presentamos las
Crónicas Ginecológicas de esta
escritora cuyo lugar de enunciación
ha sido constante crítica a veces
mordaz, irónica –nos induce al goce
por la vía del descuartizamiento-
Socorro dixit, (9) a veces sin
piedad sobre aspectos de la
modernidad venezolana en diálogo
permanente con otras realidades. Su
particular mirada, su agudo registro
de lo cotidiano y universal, al
mismo tiempo, hacen de Lerner una de
las cronistas más importantes de la
literatura venezolana en concierto
con la red de escritoras cronistas
latinoamericanas.
Referencias
Bencomo, Anadeli.
Bencomo, Anadeli. Voces y voceros
de la megalópolis. La crónica
periodístico-literaria en México.
México: Iberoamericana-Vervuert,
2002.
Lerner Elisa.
Una
sonrisa detrás de la metáfora.
Caracas: Monte Ávila, 1968.
___________. Yo amo a Columbo o la
pasión dispersa.
Caracas: Monte Ávila, 1979.
___________. Crónicas ginecológicas.
Caracas: Línea Editores, 1984.
___________. Carriel para la fiesta.
Caracas: Editorial Yolanda Pantin,
1997.
__________._ En el entretanto.
Catorce textos breves.
Caracas: Monte Ávila, 2000.
___________.
“Así que pasen cien años.”Venezuela
Siglo XX. Visiones y
Testimonios.
Caracas: Fundación Polar, 2001. t. 2
___________ Homenaje a la estrella
(2002). Caracas: Oscar Todtmann
Editores, 2002.
Russotto, Márgara. Dispersión y
permanencia. Caracas: Comisión
de Estudios de Postgrado de la UCV,
2002Pantin, Yolanda y Ana Teresa
Torres.
El hilo de la voz.
Antología crítica de escritoras
venezolanas del siglo XX.
Caracas: Fundación Polar, 2003.
Socorro, Milagros. “Prólogo.”
Carriel para la fiesta. Elisa
Lerner. Caracas: Edit. Blanca Pantin, 1997. 5-9.
cecibon@gmail.com