
Nació en Biscucuy, estado Portuguesa
(1944) es Licenciado en Letras,
Magíster en Lingüística General, y
Profesor Titular de Lingüística de
la Universidad de Los Andes, Mérida,
Venezuela. Narrador, poeta y
dramaturgo. Ha recibido varios
premios tanto por sus obras de
teatro como en narrativa.
Publicaciones
Arcalión
(drama), Monte Ávila Editores,
Caracas, 1991, (Premio Santiago
Magariños del Consejo Nacional de la
Cultura, CONAC, Caracas, 1989);
Genecalípticos
(drama), Versal Editorial Group,
Andover, Massachussets, 1997, obra
seleccionada en el Concurso
Vellocino de Oro para escritores
hispanoamericanos 1997;
Sueños nómadas
(cuentos), Editorial La Escarcha
Azul, Mérida, 2001, libro en que
figura el cuento
Portachuelo,
ganador del Concurso Binacional
Argentina-Venezuela 2000 de cuento
corto;
Cantero de los días
(poesía), Ediciones Mucuglifo,
Mérida, 2004 y
La muerte del Capitán
(drama), Ediciones Comala.com,
Caracas, 2004.
Muestra Poética

SAUDADE
Te quiero cuando estoy libre y
quieto,
no hay horas para vivir amontonados
en el inmenso coito de esta lluvia.
Todos los días es vida perseguida en
horarios:
las casas del quererte
donde hemos encontrado el contacto.
Todos los días,
este espectáculo voceado a besos,
y expedito el trueno
durmiendo bajo la almohada.
Adiós decimos al autobús que acelera
el aprieto del sombrero,
haciéndose rebozo, caminando,
la tos indiferente del saudade.
Sobre tu amor,
que es igual al mío,
llueve la sal a gracias,
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y el café teñido de diariamente.
No dejes esa hoja secando en los
olores
por donde las puertas pasan.
Sigamos amando el aire que nos
queda;
el pájaro cantando
los corazones de las calles.
Gracias doy a tu oreja,
bendita en la alegría,
por habernos oído
y sofocado en las anginas.
Saudade: hoy he comido mucha vida
y mucho de Norte a Sur,
buscando la madrugada
vegetal de las otras direcciones,
sin mis zapatos:
se fueron a dormir
porque estaban cansados.
Saudade, ayer estuve lejos
de las postales puertas
que se cerraban,
y en ese instante comenzó mi
llovizna
de no me hablen ni me digan,
el sordo tren de la memoria,
plegada a mi columpio
que aviva los fulgores
vagos del pasado.
Nadie conocerá el silencio
de esta agua bautismal del tiempo.
Hay un modo en que la rosa es rosa
a cada instante;
ninguna semana la amenaza,
menos el pudor del espanto
al abrir sus pétalos.
Se camina tentativo
entre las espinas de la rosa poesía,
mas sin descanso.
Correo Electrónico: staga19@hotmail.com