
(Tía Juana, Campo Petrolero del
estado Zulia, 1952).
Novelista, poeta, cuentista,
ensayista y articulista. Está
adscrito a la Universidad de Los
Andes, Oficina de Prensa desde 1977,
como Asistente literario. Premios: I
Premio narrativa Antonio Márquez
Salas, 2004, de la AEM (Moraleja).
Bienal José Rafael Pocaterra
[Mención Narrativa, 1984], el
Primer Premio Tierra del Agua
promovido por el Consejo Nacional de
la Cultura [con Lucubraciones,
de Enunciados Poéticos, 1993]. Su
novela Dionisia quedó Primera
Finalista en el Certamen de Fundarte
[Caracas, 1993]. Ha sido
parcialmente traducido al danés,
inglés, portugués, italiano y
francés.
Publicaciones
Alrededor de
30 títulos entre cuentos, novelas,
poemas y reflexiones poéticas.
Entre sus libros de cuentos tiene:
Acarigua, escenario de espectros
(1976), Acertijos (1979),
Inmaculado (1982), Suicidios
(1982), Maleficio (1986),
Abominables (1991), Macabros
(1996), Moraleja (Mérida, AEM
/Dirección Sectorial de Literatura
del CONAC, 2004). En novelas:
Lucifugo (1983). Facia
(1984), Aberraciones (1987),
Dionisia (1993), Adeptos
(1994), Desahuciados (1998).
Además, varios libros poesía y
reflexiones.
Muestra
Poética

RETÓRICA POÉTICA
[Su desconocimiento
no exime a los hombres
de reconocerla: de sentir
su investidura, edad vetusta,
sabiduría e incandescencia]
Poesía,
en Parto de Ideas Nacida:
su disfrute siempre
dependerá de quien exhibe
una conciencia ilustrada, reflexiva.
Poesía,
la Infame (Épica):
apologista de la Violencia y
del Asesino
que, en las contiendas, luce
corajudo y arrogante:
ese que celebra el número de muertes
que se atribuye.
Poesía,
la Iniciática:
cuya escritura fue, en la
Antigüedad,
develadora de conocimientos
intuitivos,
y, en el presente, desmitificadora (racional)
y tabú.
Poesía,
la Consentida de Baco Rey:
que se leyó (lee) o recita (recitó)
en los convites. La que, en
alianza
con las pócimas, ostenta la
inteligencia,
virtudes y miserias de los bien o
malintencionados
habitantes de Caos Perpetuo,
del mundo que no tiene
voluntad ni representación.
Poesía, la Holística:
pupila de la Ciencia Social,
que justificó el propósito
de pensadores durante el
nacimiento de la Historia
y
su desarrollo.
Caracterizada por el imperio
de las abominaciones y la muerte
por encima de la equidad, paz,
respeto, fraternidad y solidaridad.
Poesía,
la Imperecedera:
como los dioses, cambiante y eterna.
profana y blasfema: la que fomenta
el amor,
pero también el odio y el
resentimiento entre
los que irrumpimos en Caos
Perpetuo para
experimentar alegrías, suplicios y
vejaciones.
Poesía,
objeto de la Academia:
que oficializa las remuneraciones
del docto y otorga licencia
al degenerado,
al ebrio, al dopado y
demente cuya residencia
es la calle plagada de inmundicias y
delincuentes.
Poesía,
la Trágica:
que une a todos los mortales
cuando se convierte en epitafio.
La que notifica la partida del
Hacedor.
Por volición, hacia otra Realidad
y Tiempo.
la desencantada que ilustra el
fracaso del intelectual.
Poesía, la Caricaturesca:
discurso Timador
que emplean
los oradores de la Política y
la Patria
en las efemérides
ante sus seguidores o depositarios
de sus pestilentes excretas.
Poesía,
la del Mitómano:
efímera, esa que redactan
los discípulos o aprendices
soberbios para -fatuamente-
arrogarse la invención del Verbo.
la que delata la prisa de quienes
pretenden que se les reconozca
haber superado a sus maestros:
pueril, nerviosa, sin fundamentos.
Poesía,
la Mortuoria:
que dignamente ofician
los sacerdotes en las
extremaunciones.
Poesía,
de la Desvergüenza y Utilitarismo:
la que sirve a los
literatotastros
y aduladores para ovacionar
al gobernante, tendiéndole una
absolución cómplice pese a la
gravedad de los crímenes que
cometen.
Poesía,
la del Sofista y el Cínico:
que parece ser y no es, la
aparencial,
habilidosa, que place al adepto de
cretinadas.
(…)
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