Inés de Cuevas

 

VIDA Y LIBROS
  (Julio 2007)

 

 

 

Nació en Rute, pueblo andaluz, España, 1928, residió en Maracaibo, Zulia (Venezuela) desde 1956, luego en Mérida a partir de 1987. Ensayista, articulista, crítico y poeta. Comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Madrid, hoy Complutense, En la Universidad de Granada obtuvo el título de Abogado. Es graduado además en Letras en la Universidad del Zulia de donde es Profesor Jubilado. Fue profesor de Latín en la LUZ y ULA. Actualmente se desempeña como profesor de Griego Antiguo y Bíblico y de Filosofía del Lenguaje en el Seminario Archidiocesano San Buenaventura de Mérida. Es Decano Académico de VENUSA. Ha sido colaborador en varias revistas de literatura venezolana y extranjeras.

OBRA PUBLICADA: En poesía: La imagen yerta (1976), Ruth Dalila (1980), Venus de ceniza (1990), El río de la miel (1994). En ensayo: Bajo el signo de Géminis (1975). En Estudios y ensayos: Semiótica (1985), Obsesión de libertad (Vida y obra de Rufino Blanco Fombona) (1989) y Literatura española trascendental (1ª edición, 1980; 2ª edición 1995). Tiene inéditos: Morfosintaxis del español, Gramática latina, Gramática griega, y  un estudio concerniente a Sobrenombres.

 

 

     Poemas en voz

 

MUESTRA POÉTICA 

 

Venus de Ceniza pariente de los grandes desastres del amor,

como el tifón es pariente de la calma de los mares de China.

Venus de Ceniza pariente de la violencia, de la locura

y del suicidio, como el ojo de la culebra es pariente de la garganta del ruiseñor.

Venus de Ceniza pariente del gas de la cámara de ejecución,

como el grito del recién nacido es pariente de las garras

de las hienas que escarban en los cementerios.

Venus de Ceniza pariente de la lascivia, de la perversión

y del vicio, los tres parientes del amor incestuoso entre el hermano y la hermana, como la lluvia es pariente de las piedras arrojadas por las turbas sedientas de sangre.

Te presento la flor torturada y humeante del insomnio.

Te presento la luz de la estrella maléfica que predice catástrofes. Te presento  la ciudad devorada por la locura sobre la que flota de noche una marea de fantasmas.

Te presento las noches de fantasmas, inquietudes y recelos,

las noches de tu sonrisa de autopsia pariente de mi

mirada de flor de vitriolo de la neurastenia, como el placer del sexo es pariente de la triple fila dentada de las pirañas insaciables.

 

Hacia el confín de los nueve cielos estoy enviando el eco  anhelante de este canto desesperado de amor y de muerte, demencia y suicidio, como un furioso testimonio de la humillación y la vergüenza: de la miseria que hizo surgir de los abismos infernales  a la Venus de Ceniza pariente de los grandes desastres del amor y penetrar por todas las galerías y hendiduras de mi frente abierta en llamas; de la miseria humana que me ha hecho posible contemplar el esplendor de esas bóvedas donde se incubó el más grande amor de los amores concebibles y poder ofrendar extenuado la última bandera de mi desesperación y mi nostalgia en el eco anhelante de este canto desesperado de amor y de muerte.

 

 

 

 

 

“Qué bonitos ojos, tienes, Ruth Dalila”

 te dije embebido...

Miré, sin embargo, las dos fotografías

el presagio siniestro de tu huida

dejando para siempre incrustada en mi alma

abriste al viento tu esplendor y enfrentaste la niebla

 y sin falsos pudores y ningún prejuicio

decidiste mostrarte toda entera

y nos vimos los dos muy diferentes

tocaron los tejados de la casa

se llenaron de plomo y se acercaron a la tierra

aquel día, las nubes.

 

 

   

 

 

Y por segunda vez nos hicimos  amigos

nos fuimos silenciosos por las calles vacías

y me dijo otra vez: “Ea ti-a fots credinciosa sotie

le hable en su  idioma que aprendí en dos noches

y decidí asumir la muerte de nuestro amigo, el extranjero

y unos garfios internos me rasgaban el alma

cuando unos rayos empezaron a desgarrar la noche

una de esas mañanas, Ruth Dalila,

que empapaban de aceite las alas de los pájaros

nubes con ojeras de insomnio colosales

como si se acercaran a la tierra de los ángeles

oscuros

he visto amaneceres ominosos,

Ruth Dalila

 

 

 

 

 

Los pétalos de  rosa que tenías en la mano

ibas cortando uno a uno

tú te quedaste ensimismada

“Ruth Dalila, yo me voy para siempre”

y nunca te lo dije

era un atardecer de mayo

y tú tenías una rosa en la mano

la vez que me escapé de todo esto,

Ruth Dalila.

 

 

 

 

LLANTO

 

¿Por qué el viento

que se viste en las nubes

lo hace de negro?

 

¿Por qué el llanto

que se adorna en la muerte

escoge el blanco?

 

¿Por que  no es gris

el vendaval de lágrimas

que brota en mí?

 

 

 

EL RÍO DE LA MIEL

 

¿No has estado,

en el Río de la Miel?

 

Pregúntale,

cuando pases,

por la angustia del clavel,

por las ramas del arroyo

que se abrazan en tropel.

 

 

 

SOLEDAD

 

Más dulce es la queja

del ruiseñor

cuando muere sin alas

seco de voz.

 

Mi llanto de tortura

no es de dolor

porque acepte la angustia

y el sinsabor

de estrellas que se muere

de sed de amor.

 

 

juangre29@hotmail.com

 

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