


Nació en Rute, pueblo
andaluz, España, 1928,
residió en Maracaibo,
Zulia (Venezuela) desde
1956, luego en Mérida a
partir de 1987.
Ensayista, articulista,
crítico y poeta. Comenzó
a estudiar Derecho en la
Universidad de Madrid,
hoy Complutense, En la
Universidad de Granada
obtuvo el título de
Abogado. Es graduado
además en Letras en la
Universidad del Zulia de
donde es Profesor
Jubilado. Fue profesor
de Latín en la LUZ y ULA.
Actualmente se desempeña
como profesor de Griego
Antiguo y Bíblico y de
Filosofía del Lenguaje
en el Seminario
Archidiocesano San
Buenaventura de Mérida.
Es Decano Académico de
VENUSA. Ha sido
colaborador en varias
revistas de literatura
venezolana y
extranjeras.
OBRA PUBLICADA: En
poesía: La imagen
yerta (1976),
Ruth Dalila (1980),
Venus de ceniza
(1990), El río de la
miel (1994). En
ensayo: Bajo el signo
de Géminis (1975).
En Estudios y ensayos:
Semiótica (1985),
Obsesión de libertad
(Vida y obra de
Rufino Blanco Fombona)
(1989) y Literatura
española trascendental
(1ª edición, 1980; 2ª
edición 1995). Tiene
inéditos: Morfosintaxis
del español, Gramática
latina, Gramática
griega, y un estudio
concerniente a
Sobrenombres.

Poemas en voz
MUESTRA POÉTICA
Venus de Ceniza pariente
de los grandes desastres
del amor,
como el tifón es
pariente de la calma de
los mares de China.
Venus de Ceniza pariente
de la violencia, de la
locura
y del suicidio, como el
ojo de la culebra es
pariente de la garganta
del ruiseñor.
Venus de Ceniza pariente
del gas de la cámara de
ejecución,
como el grito del recién
nacido es pariente de
las garras
de las hienas que
escarban en los
cementerios.
Venus de Ceniza pariente
de la lascivia, de la
perversión
y del vicio, los tres
parientes del amor
incestuoso entre el
hermano y la hermana,
como la lluvia es
pariente de las piedras
arrojadas por las turbas
sedientas de sangre.

Te presento la flor
torturada y humeante del
insomnio.
Te presento la luz de la
estrella maléfica que
predice catástrofes. Te
presento la ciudad
devorada por la locura
sobre la que flota de
noche una marea de
fantasmas.
Te presento las noches
de fantasmas,
inquietudes y recelos,
las noches de tu sonrisa
de autopsia pariente de
mi
mirada de flor de
vitriolo de la
neurastenia, como el
placer del sexo es
pariente de la triple
fila dentada de las
pirañas insaciables.
Hacia el confín de los
nueve cielos estoy
enviando el eco
anhelante de este canto
desesperado de amor y de
muerte, demencia y
suicidio, como un
furioso testimonio de la
humillación y la
vergüenza: de la miseria
que hizo surgir de los
abismos infernales a la
Venus de Ceniza pariente
de los grandes desastres
del amor y penetrar por
todas las galerías y
hendiduras de mi frente
abierta en llamas; de la
miseria humana que me ha
hecho posible contemplar
el esplendor de esas
bóvedas donde se incubó
el más grande amor de
los amores concebibles y
poder ofrendar extenuado
la última bandera de mi
desesperación y mi
nostalgia en el eco
anhelante de este canto
desesperado de amor y de
muerte.

“Qué bonitos ojos,
tienes, Ruth Dalila”
te dije embebido...
Miré, sin embargo, las
dos fotografías
el presagio siniestro de
tu huida
dejando para siempre
incrustada en mi alma
abriste al viento tu
esplendor y enfrentaste
la niebla
y sin falsos pudores y
ningún prejuicio
decidiste mostrarte toda
entera
y nos vimos los dos muy
diferentes
tocaron los tejados de
la casa
se llenaron de plomo y
se acercaron a la tierra
aquel día, las nubes.

Y por segunda vez nos
hicimos amigos
nos fuimos silenciosos
por las calles vacías
y me dijo otra vez: “Ea
ti-a fots credinciosa
sotie
le hable en su idioma
que aprendí en dos
noches
y decidí asumir la
muerte de nuestro amigo,
el extranjero
y unos garfios internos
me rasgaban el alma
cuando unos rayos
empezaron a desgarrar la
noche
una de esas mañanas,
Ruth Dalila,
que empapaban de aceite
las alas de los pájaros
nubes con ojeras de
insomnio colosales
como si se acercaran a
la tierra de los ángeles
oscuros
he visto amaneceres
ominosos,
Ruth Dalila

Los pétalos de rosa que
tenías en la mano
ibas cortando uno a uno
tú te quedaste
ensimismada
“Ruth Dalila, yo me voy
para siempre”
y nunca te lo dije
era un atardecer de mayo
y tú tenías una rosa en
la mano
la vez que me escapé de
todo esto,
Ruth Dalila.

LLANTO
¿Por qué el viento
que se viste en las
nubes
lo hace de negro?
¿Por qué el llanto
que se adorna en la
muerte
escoge el blanco?
¿Por que no es gris
el vendaval de lágrimas
que brota en mí?
EL RÍO DE LA MIEL
¿No has estado,
en el Río de la Miel?
Pregúntale,
cuando pases,
por la angustia del
clavel,
por las ramas del arroyo
que se abrazan en
tropel.
SOLEDAD
Más dulce es la queja
del ruiseñor
cuando muere sin alas
seco de voz.
Mi llanto de tortura
no es de dolor
porque acepte la
angustia
y el sinsabor
de estrellas que se
muere
de sed de amor.
juangre29@hotmail.com

MENÚ PRINCIPAL