
(Chile, nacionalidad venezolana).
Poeta, catedrática titular de la
Escuela de Historia Departamento de
Sociología, Facultad de Humanidades
y Educación de la Universidad de Los
Andes. Directiva del Centro de
Investigaciones en Ciencias Humanas
(HUMANIC). Socióloga de la UCV, con
DEA y Doctorado en Ciencias
Sociales, en la Université de
Toulouse, Le Mirail, Francia. Desde
julio del 2001 es Directora de la
Escuela de Medios Audiovisuales de
la Universidad de Los Andes de
Mérida.
PUBLICACIONES
Vuelos y cantos etéreos
(Cráter, Mérida, Venezuela, 1999).
En el campo profesional: Ciudad,
memoria y desarrollo,
La Falsificación del Consenso de las
identidades nacionales en el
multiculturalismo
(HUMANIC. FONACIT/ULA, Mérida,
2002). «El Campo Cultural del
Sentido Común» (FERMENTUM. No
30. 2001-11-24 Mérida, Venezuela), «Las
Miradas de las Ciencias Sociales»
y «La
Aseveración de las identidades
culturales»
(FERMENTUM No 29, 2000), «La
aseveración de las identidades
culturales en el multiculturalismo
(Rev. Persona y Sociedad,
Santiago Chile, 1999),
«Sociología y Política Enfoque
Latinoamericano» (Consejo de
Publicaciones ULA, Mérida, 1997).
Muestra Poética

Sólo tú,
que conoces desde siempre
mi cuadro celeste,
puedes comprender mi avidez
de explorar el pasado.
...
Sólo tú,
con un soplo
puedes llevarme a los orígenes,
para contemplar la danza astral
que aclare
las posibilidades del alma.
…
Yo, que aún no he nacido
por última vez,
puedo volar libremente
más allá de los valles azules,
atravesar nebulosas, cruzar soles
y caer como una hoja
en una llanura cubierta de
margaritas.
Mirar la bóveda estrellada
y comprender con este grado de
libertad
mi pertenencia de identidad y de
temporalidad,
en la sucesión de los tiempos.
…
Port. Saint Sprit.
Decenas de yates blancos
alineados muy juntos,
se mecen con el suave devenir del
agua.
Sus calles estrechas
de bazares y mercados
te invitan a penetrarlas,
personajes de diversos colores
chillan en todas las lenguas.
El cielo de Saint Sprit es gris
en esta primavera.
El aire húmedo y caliente
acaricia mi cara,
el olor a pescado fresco
invade todos los rincones.
De pronto, lentamente,
el silencio y la oscuridad
lo cambian todo
y comienza una danza
entre lo imaginario, lo fantástico,
lo misterioso, lo inaccesible...
y queda la nostalgia,
la marca escondida de lo vivido.
Sucede que a veces me canso
de esta realidad,
de escuchar frases repetidas,
de leer sin esfuerzo
y decido sin ningún sentido
que es necesario evadirme
para no llorar a gritos,
para no quedarme taciturna,
solitaria, inmóvil.
Prendo un incienso que me envuelve.
Y salgo con el humo por la ventana
de la sala,
y las montañas azules me invitan a
explorar
más allá de las hojas blancas,
espesas, húmedas,
creciendo a fuerzas de soledad y
silencio,
es como si enterrara mi corazón en
el agua;
llena de perspectivas insospechadas,
única dueña de mi existencia
emerjo,
en vuelo rápido hacia la luna.
Los que nacemos en otoño
tenemos el encanto de los tonos
dorados,
nos ha acunado el murmullo del
viento
y conocemos los secretos de las
artes
de la lluvia.
Somos ávidos espectadores
de cortinas sutiles, de cortinas
espesas
cayendo en las ventanas.
Los que nacemos en otoño
conocemos los bosques de helechos
más grandes que nosotros mismos,
sabemos buscar las gotas
que guardan las hojas
luego del ventisquero.
Los que nacemos en otoño
conocemos los secretos de los
gnomos,
escondidos en hongos negros,
hongos marrones, hongos azules,
sabemos alucinar
con la primera estrella
y luego sumergirnos en la oscuridad
pensando en un poema.