Inés de Cuevas

 

 

VIDA Y LIBROS
  (Julio 2007) 

 

 

 

(Chile, nacionalidad venezolana). Poeta, catedrática titular de la Escuela de Historia Departamento de Sociología, Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Directiva del Centro de Investigaciones en Ciencias Humanas (HUMANIC). Socióloga de la UCV, con DEA y Doctorado en Ciencias Sociales, en la Université de Toulouse, Le Mirail, Francia. Desde julio del 2001 es Directora de la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de Los Andes de Mérida.

 

PUBLICACIONES

Vuelos y cantos etéreos (Cráter, Mérida, Venezuela, 1999). En el campo profesional: Ciudad, memoria y desarrollo, La Falsificación del Consenso de las identidades nacionales en el multiculturalismo (HUMANIC. FONACIT/ULA, Mérida, 2002). «El Campo Cultural del Sentido Común» (FERMENTUM. No 30. 2001-11-24 Mérida, Venezuela), «Las Miradas de las Ciencias Sociales»  y «La Aseveración de las identidades culturales» (FERMENTUM   No 29, 2000), «La aseveración de las identidades culturales en el multiculturalismo (Rev. Persona y Sociedad, Santiago Chile, 1999), «Sociología y Política Enfoque Latinoamericano» (Consejo de Publicaciones  ULA, Mérida, 1997).

 

 

Muestra Poética

 

Sólo tú,

que conoces desde siempre

mi cuadro celeste,

puedes comprender mi avidez

de explorar el pasado.

...

  

Sólo tú,

con un soplo

puedes llevarme a los orígenes,

para contemplar la danza astral

que aclare

las posibilidades del alma.

  

Yo, que aún no he nacido

por última vez,

puedo volar libremente

más allá de los valles azules,

atravesar nebulosas, cruzar soles

y caer como una hoja

en una llanura cubierta de margaritas.

Mirar la bóveda estrellada

y comprender con este grado de libertad

mi pertenencia de identidad y de temporalidad,

en la sucesión de los tiempos.

 

 Port. Saint Sprit.

Decenas de yates blancos

alineados muy juntos,

se mecen con el suave devenir del agua.

Sus calles estrechas

de bazares y mercados

te invitan a penetrarlas,

 

personajes de diversos colores

chillan en todas las lenguas.

El cielo de Saint Sprit es gris

en esta primavera.

El aire húmedo y caliente

acaricia mi cara,

el olor a pescado fresco

invade todos los rincones.

 

De pronto, lentamente,

el silencio y la oscuridad

lo cambian todo

y comienza una danza

entre lo imaginario, lo fantástico,

lo misterioso, lo inaccesible...

y queda la nostalgia,

la marca escondida de lo vivido.

 

Sucede que a veces me canso

de esta realidad,

de escuchar frases repetidas,

de leer sin esfuerzo

y decido sin ningún sentido

que es necesario evadirme

para no llorar a gritos,

para no quedarme taciturna,

solitaria, inmóvil.

 

Prendo un incienso que me envuelve.

Y salgo con el humo por la ventana de la sala,

y las montañas azules me invitan a explorar

más allá de las hojas blancas, espesas, húmedas,

creciendo a fuerzas de soledad y silencio,

es como si enterrara mi corazón en el agua;

llena de perspectivas insospechadas,

única dueña de mi existencia

emerjo,

en vuelo rápido hacia la luna.

Los que nacemos en otoño

tenemos el encanto de los tonos dorados,

nos ha acunado el murmullo del viento

y conocemos los secretos de las artes

de la lluvia.

 

Somos ávidos espectadores

de cortinas sutiles, de cortinas espesas

cayendo en las ventanas.

 

Los que nacemos en otoño

conocemos los bosques de helechos

más grandes que nosotros mismos,

sabemos buscar las gotas

que guardan las hojas

luego del ventisquero.

 

Los que nacemos en otoño

conocemos los secretos de los gnomos,

escondidos en hongos negros,

hongos marrones, hongos azules,

sabemos alucinar

con la primera estrella

y luego sumergirnos en la oscuridad

pensando en un poema.

 

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